Tenis: Cuando el deporte blanco se vuelve negro

El tenis  se quita su guante blanco una vez más para equilibrarse dentro de los oscuros límites de la marginalidad elitista. En Argentina se está viviendo el contrapresente del paradisíaco ascenso que se proyectaba unos años (pocos) atrás.

Los vergonzosos escándalos que se viven día tras día empañan los meritorios logros obtenidos por Gastón Gaudio en Roland Garros en 2004, superando a su compatriota Guillermo Coria y las dos últimas finales de Copa Davis en 2007 y 2008, contra Rusia y España, respectivamente.

Los puestos logrados dentro del top ten en el Ranking ATP en los últimos años lentamente van perdiendo méritos merced a los malos manejos y buenos carteles publicitarios que envuelven a los grandes protagonistas de este deporte.

El duelo, histérico y mediático de sus dos grandes estrellas, David Nalbandian y Juan Martín Del Potro, espantan la gran necesidad de éxito exigida por la parcialidad argentina.

Juan Martín en escala ascendente, todavía inmaduro para encarar y priorizar una cargada agenda, mientras que Nalbandian con títulos importantes debajo del brazo, se esconden detrás del espejismo de sus virtudes para de defender sus intereses.

¿Y la gente? ¿Dónde quedan las esperanzas de ver por fin una Davis levantada por brazos locales? ¿Cuál es el punto de inflexión de estas dos estrellas para no quedar estrelladas en este eterna contienda histriónica?

Las expectativas se deben centrar, al comienzo de esta nueva competición, en personajes sin relevancia internacional, que no responden al gusto y preferencia de la masa. En la primer fecha, Chela y Mónaco cumplieron con su parte. Vassallo Argüello y Lucas Arnold debutarán con la responsabilidad de obtener el punto de pasaporte. Por el bien del tenis, ojalá puedan demostrar que no hace falta que las estrellas brillen en el firmamento y que los deseos de la parcialidad puedan apostar ahora  a un logro deportivo que supere la frontera de la inmadurez y el cartel individual de sus representantes.