Superliga: Más de lo mismo

Esta semana, la Superliga rondó en boca de todo el ambiente del fútbol, manejando la posibilidad de integrar las dos competiciones de clubes actuales en solamente una.

La Superliga tendría el mismo formato que en antaño, tenían los torneos de clubes.

¿Cuál es la necesidad hoy día de modificar la Champions League (por lejos, el torneo de fútbol más prestigioso del mundo) y la Copa UEFA? La respuesta siempre cae en la misma palabra: dinero.

El formato que tiene la NBA, según estudios de mercados, es inmune a los efectos "crisis financiera" y por la mente de algún inversor se cruzó la idea de poder agregar un plus a sus ganancias actuales y no arriesgarse a sufrir pérdida alguna.

Cuando el tema monetario intercepta la pasión futbolística, por inercia volvemos a la misma pregunta de siempre: ¿Por qué la decisión, vestida de camisa y corbata detrás de una mesa de directorio, debe influir en el mercado de piernas y en quien desinteresadamente, les engrosa sus cuentas pagando su ticket de ingreso, comprando la playera de su equipo y todo el absurdo marketing que se maneja alrededor de una escuadra?

Muchas veces, esas decisiones pensadas con el bolsillo afectan directamente el desarrollo del éxito. Caso puntuales: Real Madrid y sus tremendos movimientos mercantilistas; West Ham con el millonario movimiento que realizó con Tévez-Mascherano y quizá se sume el Milán con la estrella "mueve-mercados" David Beckham.

¿Cuando verdaderamente la afición tendrá derecho a levantar la mano y exteriorizar sus necesidades? En Sudamérica, por ejemplo, los clubes son de los socios, quienes tienen derecho a reclamar, exigir y decidir.

Finalmente, Michael Platini, hombre fuerte de UEFA, desestimó la posibilidad de Superliga. Gracias a Dios, viviremos con más Champions y pese a la crisis que exista, el fútbol, el mejor fútbol de todos, seguirá vivito y coleando.