Roland Garros: El show de Fernando González

Ayer se jugó el partido de semifinales de Roland Garros entre Fernando González y Robin Soderling y ocurrió un hecho que merece ser comentado y criticado.

El chileno Fernando González es conocido aparte de por su fenomenal golpeo de derecha, por su mal caracter y su " dudosa " deportividad. Es el típico jugador que cuando va abajo en el marcador pide un medical time out para parar el ritmo del contrario ( aunque esa sucia artimaña la usan muchos, Nadal incluido ), es el típico que si su rival está en la red en muchas ocasiones le tira al cuerpo para que no pueda devolverla, etc.

Pero lo de ayer fue especialmente notorio porque el blanco de sus iras fue un juez de línea, que podrá hacerlo mejor o peor pero el hombre está alli haciendo su trabajo y a buen seguro que intenta hacerlo lo mejor que puede.

Lo que ocurrió fue que una bola muy dudosa de Soderling fue dada como buena, en ese momento Fernando Gonzalez reclamó al árbitro que bajar a comprobar la bola. Al acercarse al lugar del bote el árbitro dudó sobre cual era el bote dudoso, pues había varios por la zona, por lo que el juez de línea encargado de esa parte de la cancha se acercó y le indicó una bola que tocaba línea.

Fernando González montó en cólera ( no se si con razón o sin ella ) y una vez que el árbitro volvió a su silla cogió, se tiró al suelo y borró el bote con el trasero, esto es sentándose sobre él y moviéndose hacia delante y hacia atrás.

No contento con esto, a los pocos puntos una bola claramente fuera de Soderling fue cantada como out por el mismo juez de línea a lo que Fernando González respondió aplaudiéndole e incitando al público a que le apludiera también.

Personalmente pienso que todo esto es de un mal gusto terrible, muestra una mala educación de Gonzalez que roza lo inadmisible y tal y como decían los comentaristas de algún canal de televisión, la ATP debería mediar e imponer una sanción para que no se repitan comportamientos semejantes.

Por poner un ejemplo, jamás me creería que jugadores como Roger Federer o Rafael Nadal pudieran hacer algo así, son gente con mucha más clase y elegancia que el chileno, que ayer, una vez más, volvió a quedar en evidencia ante medio mundo.