Real Madrid vuelve a cambiar su piel

Como estamos acostumbrados, los diarios deportivos de España se encargan de hacer un océano de problemas un partido perdido del Real Madrid y toda la siguiente semana no hacen otra cosa que criticar destructivamente el funcionamiento del equipo.

El diario Marca, por ejemplo, tachó al Real Madrid como un equipo que depende de Cristiano Ronaldo. Como medio de comunicación, tienen toda libertad de expresarse y para ratificar lo dicho, entrevistaron a varios jugadores y ellos apoyaron su pensamiento.
 
Sergio Ramos afirmó que el partido frente al Sevilla hubiese sido diferente si Ronaldo hubiera jugado; Pellegrini, por su puesto, dijo que el portugués no era el de la diferencia y que el Madrid es un equipo.
 
Sea como sea, el problema de los “merengues” no radica en la falta de X ó Y jugador; el problema del Madrid está en la falta de identidad. De media cancha para arriba, ningún jugador tiene una posición segura. Ni siquiera Kaka' tiene una zona específica. Cuando se trata de juntar estrellas, nadie más que el conjunto blanco sabe que lo mejor es dejar la chapa de estrellas a un lado y ponerles, como hasta el de reserva, el nombre de peón.
 
Sin embargo, claro está, no hay que dejar pasar por alto el mensaje de Sergio Ramos. Es preocupante que al inicio de temporada, con la “cara renovada”, ya uno de los buenos jugadores del Madrid diga eso.
 
Es aquí donde uno recuerda que la última versión de equipo y de grandeza que tuvo el club fue con la era de Vicente del Bosque. Así, entonces, no es bueno afirmar desde estos momentos que el Real Madrid anda por mal camino, pero ¿qué pasa con el trabajo de Manuel Pellegrini? ¿Qué papel juega en el equipo?
 
Me pregunto ésto porque en pleno mercado de fichajes Pellegrini aceptó que él no había pedido el fichaje de Cristiano Ronaldo y que peor aún había dado el visto bueno a la salida de Wesley Sneijder, lo que deja mucho qué pensar de cómo se mueven las cosas en las toldas madridistas.
 
Sobra decir que el Madrid se debería preocupar por ser un equipo. Este mensaje parece un lugar común; un mensaje que todos los diarios deportivos le hacen llegar, pero la palabra marketing hace más mella que cualquier otra cosa en la mente de Florentino Pérez.