Le Bron James: El saltarín Jack Flash

Lebron James no es otro que el rey millonario de la  NBA, aquel que hace delirar a la afición de Cleveland y que amenaza al propio Kobe Bryant con pelearle el reinado del baloncesto americano.

Económicamente, Lebron es uno de los símbolos de los jugadores que producen negocios millonarios y su sola participación puede inclinar cualquier apuesta.
Para muchos es  la imagen más representativa de una nueva raza de deportistas que bien se pueden considerar como "atletas empresas".

El alero de los Cavaliers, es una de esas personas que utilizan su cualidad para trascender el ámbito del deporte y llegar a nuevos horizontes, que lo convierte en producto atractivo para las grandes corporaciones multinacionales.

De niño nada le fue fácil. Por eso, la famosa canción de los Rolling Stones pareciera haber sido escrita para él: “Yo nací con el fuego cruzado de un huracán y aullé a mi madre bajo la lluvia torrencial, pero ahora está todo bien. De hecho, soy fantástico. Soy el saltarín Jack Flash".

Es que algo de eso tuvo su infancia, jamás conoció a su padre y fue criado por su madre de tan sólo 16 años. Pero los talentos nacen, no se hacen. Y es aquí donde se cruza una dura historia de vida con una millonada en cancha cada vez que los Cleveland salen a jugar.

Y al igual que los Stones es una maquina de hacer dinero a tal punto que una vez al año LeBron se reúne con las empresas que lo respaldan para trabajar con ellos,
revisando las cualidades que encontraron en el gigante del baloncesto y los aspectos claves que desean explotar.

"Atractivo, del hip-hop, por trabajador y talentoso LeBron le dio un vuelco positivo a la generación del hip-hop, alejándola del concepto de chicos malos", aseguran sus representantes.

A hasta ese punto es cuidada la imagen de una estrella de oro, que este año quiere llevar a Cleveland a lo más alto.

Para llegar al objetivo es de seguro que el saltarín seguirá haciendo “flash” en la zona pintada para hacer del baloncesto un arte, como el de aquella vieja canción de Jagger y Richards.