Hugo Sanchez: Dios y diablo

El pentapichichi Hugo Sánchez ya dejó hace tiempo su traje, justamente, de pentapichichi pero todo el mundo lo sigue llamando así.

Hoy día, Sánchez, todo un señor con experiencia en dirección de equipos no ha podido todavía amalgamarse en su condición de técnico y ser reconocido como tal. ¿A qué se debe?

Su pasado goleador, implacable e invencible, su potencial como estrella y su condición de ídolo lo llevan a ser el futbolista más grande en la historia de México, sin lugar a dudas. Pero no está de más repasar las responsabilidades que esa misma posición le recaen.

Llegar a un pentapichichi no es fácil. Menos aún llegando de un país donde la exportación de piernas al mercado europeo no es común. Convertirse en el segundo goleador histórico de la Primera División Española es verdaderamente un logro. Además de las cinco ligas españolas, dos Copas del Rey, cuatro Supercopas españolas. Hugo Sánchez es verdaderamente un ganador... pero como jugador.

Como director técnico, su imagen cambió rotundamente ante los ojos de quien degusta verdaderamente el fútbol. Aquellos goles de chilenas, impecables y estéticamente hermosas quedan eclipsados por la soberbia.

Sus inicios fueron perfectos: sus primeros dos torneos al mando de los Pumas de la UNAM, en su México natal, le dieron pista, aunque tácticamente, no era un equipo perfecto. Con poco, ganó todo. Hasta alzó un trofeo Santiago Bernabeu en el mismísimo Madrid y llegó a la final de la Copa Sudamericana.

Todos sus logros y su retórica ofensiva iban dirigidos exclusivamente apuntados al mando de la Selección Mexicana, en ese momento en manos del argentino Ricardo Antonio Lavolpe quien, con altibajos, había logrado rumbear una identidad propia al combinado nacional.

Los dardos envenenados lograron darle el cetro que tanto ansiaba: tras Alemania 2006 alcanzó su capricho máximo y, gracias a su caratula de ídolo y niño mimado por el mundo del fútbol mexicano, asumió como comandante en la Selección Nacional de su país. Sólo una goleada 6-0 sobre Paraguay llenó de gloria los pulmones aztecas pero la no clasificación a los Juegos Olímpicos en manos de Honduras y Canadá catapultaron su destino, hundiéndose así dentro de su propio maleficio. En definitiva, el efecto bumeran resultó contraproducente para él mismo.

Hoy, su presente es el Almería. Los resultados no han sido malos. Hugo logra darle una estabilidad al benjamín de la categoría y un digno puesto de mitad de clasificación.

¿Pero es Hugo Sánchez un buen técnico? Como señalamos anteriormente, el Pumas ganador de todo nunca se destacó por su superioridad táctica. Su selección mexicana hizo un retroceso importante en lo que a logros y estilo de juego se refiere y cortó un proceso de crecimiento, aunque lento, que estaba viviendo durante la era Lavolpe.

Hoy, con un plantel limitado aunque no de escasos recursos trata de susbsistir pero de principalmente, ganar créditos ante los descreídos que él mismo construyó. ¿Por qué si lleva bien encaminados los destinos de su equipo recibió tantas críticas después de su derrota con Barcelona? La falta de variantes y la poca capacidad creativa lo llevaron a arrinconarse en su propio arco, sin demostrar siquiera, actitud para enfrentar el partido.

Muchos apuestan a la poca capacidad del técnico. Otros, los que pensamos que aún tiene mucho por demostrar pero aún más por aprender, lo seguimos esperando.
Nadie quiere ver a Hugo Sánchez en la lona pero se le estimaría que su perfil sea el de un técnico que pasó realidades adversas y espera superarlas. Que su discurso esté acorde con sus logros, sin desprestigios y que la crítica sea para adentro. Ojalá haya aprendido la lección.