Final NBA: De héroe a villano

La final NBA está deparando historias para todos los gustos. En el primer partido Kobe se vistió de 'Superman' y cortó de cuajo todos los superpoderes de Dwight Howard. En el segundo asalto, le tocó a Pau Gasol hacer de superhéroe ante el partidazo de Rashard Lewis en el bando contrario. Y en el tercer encuentro, Bryant jugó el papel de villano al fallar los tiros decisivos en los últimos minutos. ¿Qué pasará en la cuarta parte?

Si el guión de la final NBA sigue por lo mismos derroteros, habría que esperar que Howard fuera el protagonista de al menos una de las secuelas, ya que el base Rafer Alston acaparó la mayoría de los focos en la hasta ahora única victoria de Orlando Magic. Después de remar contra viento y marea durante todo el partido, los Lakers llegaron a meter el miedo en el cuerpo a los de Florida. Pero Kobe, que casi nunca falla, esta vez desperdició hasta dos balones en los últimos 29 segundos. "También es humano", espetó su padre deportivo, Phil Jackson, al acabar el partido.

Toda final NBA siempre tiene héroes y villanos. De momento Kobe ya ha acaparado los dos papeles y aún le quedan al menos dos partidos para desequilibrar la balanza de uno u otro lado. Ayer no fue para nada su día. Un 50% de acierto en tiros libres, en un jugador que promedia más de 90%, habla por sí solo. Sin embargo, resulta difícil pensar en un segundo partido consecutivo malo del que muchos consideran el mejor jugador de la liga de la última década.

En gran parte eso explica la enorme diferencia que hay en Interapuestas a favor de los californianos (@1.22) frente a sus rivales (@3.80) para hacerse con el anillo de campeón. "Me siento desilusionado por la manera como perdimos el partido porque el equipo confiaba en mí y creo que no estuve acertado", comentó Bryant entre bastidores. Unas declaraciones que dejan entrever que su orgullo está herido y que hará todo lo posible por resarcirse cuanto antes de esta humillación.

Para ello también será fundamental frenar el histórico acierto de tiros de campo que hizo Orlando ante sus aficionados (62,5%), la mejor marca de la historia de una final NBA. De hecho, Dwight Howard desafió a la defensa de los Lakers para el próximo partido: "Cuando jugamos bien en ataque no hay quien nos pueda parar". Quizás también entusiasmado por tener como compañero de equipo a uno de los mejores en este apartado, el francés Mickeal Pietrus, un auténtico portento físico capaz de desquiciar hasta el más pintado. ¿Habrá doble reacción amarilla en el cuarto partido o se volverá a Los Ángeles con la eliminatoria igualada?