David Nalbandián: Lo que el tenis se llevó

David Nalbandián, aquel tenista que supo subirse al podio de los líderes, está atravesando, quizá, uno de los momentos más negativos de su sinuosa carrera.

Nalbandián, de 27 años de edad, bajó estrepitosamente su nivel desde comienzos del 2009 a la fecha, situándose en un lejano e incómodo puesto 18° del ránking ATP. La pregunta obligada entonces es ¿dónde quedó aquel Rey David, número 3 del mundo en julio del 2006, y que amenazó con desbancar a los otros reyes Federer y Nadal de los primeros puestos?

La respuesta puede encontrarse en varios ángulos. La falta de ambición y la poca preparación psicológica lo empujaron en contra del caudal de triunfos que venía acumulando. Paralelamente, (o causa y efecto de lo mismo), las lesiones lo comienzan a aquejar, dándole una irregularidad en su juego y su performance.

Los puestos, poco a poco, lo alejaban de la cabeza del podio y su nivel de juego no llegaba a ser el mismo que mantuvo tiempo atrás.

El estigma de ser príncipe en su gran camada de tenistas argentinos le dio un perfil histérico que, lejos de ayudarle a redibujar su imagen ganadora, lo mantuvo en un nivel de fría aceptación de su público. 

Obtuvo buenos resultados, dos Master Series en París y Madrid, ganarle a los tres primeros puestos del ránking en la misma semana pero un 9° puesto evidenció que el juego del cordobés no fue el mismo, efectivo y vistoso que el año anterior.

David no esconde sus ansias por ganar su máxima obsesión: la Copa Davis. La misma que destapó a fines del 2008 un sinfín de problemas dentro del tenis argentino con, justamente, él como protagonista. Enfrentado con un joven Del Potro, seria amenaza para su cartel de estrella nacional, Nalbandián recibió un revés que le dio la Asociación eligiendio como sede Mar del Plata, en lugar de su natal Córdoba, públicamente elegida por el tenista, que puso en manifiesto que ya no es el niño mimado del deporte nacional.

Hoy, con otra lesión (esta vez de cadera), lo pone en duda sobre su presencia en Estoril, torneo que ganó en dos ocasiones, después de quedar fuera de Barcelona y Roma. Este Abierto le dará la posibilidad de diagnosticar una posible operación que lo mantendría al margen de los courts por unos cuantos meses. Lo peor de toda esta historia es que su puesto 18° pide pista para una nueva estrella y deja entrever que va a seguir relegando a David a puestos inferiores.

Si David alcanzará nuevamente el top ten es una duda que huele a "no". Todo dependerá de la mentalidad y fuerza que logre sacar el unquillense, aunque sea en contra de la corriente.  

bet365 pagaba 34 euros de cuota por un triunfo en Montecarlo, torneo que lo vio despedirse antes del partido con Rafa Nadal, justamente, por esta lesión que lo acosaba. Definitivamente, no es el mismo favorito de año atrás. ¿Cómo estará posicionado en las apuestas en Estoril? ¿Ud. apostaría por él?