Colombia repite, por tercera vez, la misma historia

Selección que hace solo cuatro goles de visitante en una Eliminatoria y comienza los partidos con 18 formaciones diferentes en los 18 encuentros del certamen no puede estar en ningún tipo de Mundial. Eso fue lo que le pasó a la Selección Colombia, un grupo que nunca lo fue, jugadores llamados por pasado y no por presente, sin identidad futbolística y vocero de un fútbol que hace tiempo salió de las fronteras internacionales.
 
Cuando la Federación Colombiana de Fútbol nombró a Jorge Luis Pinto no por su capacidad sino por ser última opción, las cosas no pintaban bien. Marcelo Bielsa y Carlos Bianchi eran las dos primeras opciones de los directivos para coger la Selección y cuando ya todo estaba arreglado con el “loco” Bielsa, dijeron no a las peticiones de construir un campus para la alta competencia.
 
Llegó Jorge Luis Pinto, una persona que dividió el país, sin embargo, la gran mayoría de colombianos esperanzados ante una nueva posibilidad de ir al Mundial.
 
Sin jugar bien, Colombia comenzó con pie derecho las Eliminatorias, ganándole a Argentina y empatando con Brasil. Sin duda, un gran inicio. No obstante, las peleas del Cuerpo técnico con jugadores, la presión de empresarios para que llamen a sus elementos y un juego no definido, fueron unas de las razones por las que Pinto salió, y mal, de la Selección.
 
El sustituto fue Eduardo Lara. Un hombre humilde, honesto y que hizo un brillante trabajo en las selecciones juveniles de Colombia. La ilusión de ir a Sudáfrica estaba muy perdida pero un par de buenos resultados al principio con Lara volvió a despertar el interés.
 
Pero no por ello cambiarían las cosas. Mientras Chile y Paraguay eran ofensivos o Brasil intentaba ser neutro, Colombia daba palos de ciego cada partido. ¡Mitad de Eliminatoria y la Selección no tenía ni una formación definida! Pasó el tiempo y ¿qué cambiaba?
 
Se perdió contra Chile y por fin la incertidumbre acabó. Comenzó la polémica de qué se debe hacer con la Selección y hoy los foros y programas de fútbol debaten si tiene que llegar un técnico extranjero.
 
Sin tocar el tema de la parte administrativa, que debe ser cambiada por completo porque fracasó, la Selección Colombia debe ser manejada por un extranjero. Sin lugar a dudas. Seguir con un colombiano implica seguir pensando de la misma manera: mediocre y cobardemente. Ningún técnico en Colombia, y no por su capacidad, está en condiciones de ser seleccionador.
 
Así, es interesante seguir el camino de Chile o Paraguay: técnico extranjero, mentalidad diferente. Hoy los chilenos y paraguayos, más allá de estar felices por ir a Sudáfrica, agradecen que Bielsa y Martino (el segundo discípulo del primero), respectivamente, cambió la visión del fútbol.
 
Los colombianos deberían ver no en una ida al Mundial el crecimiento de su fútbol, deberían ver en cambio de mentalidad una real evolución. Juan Ramón Carrasco es mi candidato. Un loco que juega con un 4-3-3 donde sea y con quien sea. Un uruguayo atrevido, ganador, polémico y con carácter.
 
Otra buena opción podría ser Mauricy Ramalho, el ex entrenador del Sao Paulo, que le gusta jugar bien; no tan ofensivo como Carrasco pero su primera opción es ir al frente.
 
¡Pero vaya error! No recordaba que los directivos del fútbol colombiano no tienen los suficientes conocimientos futbolísticos para saber que Carrasco y Ramalho existen.
 
Así que se podrá llamar a un técnico nacional y quizás se vaya al Mundial, pero la mentalidad no cambiará y por ello países como Chile, Uruguay o Paraguay seguirán siendo mejor. Dejar atrás el cuento de los 90, del "buen juego", del "pibe" Valderrama, es determinante a la hora de pensar en qué hombre será el nuevo seleccionador.