Baloncesto: La Copa del Rey sí es puro espectáculo

El All Star de la NBA fue el centro de atención de los aficionados al baloncesto (también a los freakshow) el pasado fin de semana. Un espectáculo que cada año desmerece más el nombre de antiguas leyendas del deporte de la canasta por las paupérrimas exhibiciones de las supuestas estrellas, ya sea en el concurso de mates, triples o partidos poco estelares. Bien es cierto que para España fue una jornada histórica por la participación de Pau y Marc Gasol y Rudy Fernández, este último por partida doble. Pero no menos cierto es que esta pantomima de basket sólo puede ser conjurada con puro espectáculo como el que promete la Copa del Rey.

Y es que nuestro baloncesto sigue sin resentirse a la famosa crisis y a la continua fuga de talentos a la NBA que se da cada año. Los equipos ACB reciclan sus mejores cartas cada temporada y ponen toda la carne en el asador para esta imprescindible cita. Resulta difícil no caer en el tópico de la máxima igualdad , pero cuando citamos uno por uno los equipos participantes, empezando por el DKV Joventut, defensor del título (desde 1988 ningún equipo ha repetido), siguiendo por el Tau, flamante líder de la ACB, Barça y Real Madrid, eternamente grandes, Unicaja, bajo la batuta de Aíto, y Gran Canaria, Pamesa y Estudiantes, supuestas cenicientas o… sorpresas, no cabe otra cosa que firmar el tópico y rendirse a la evidencia: en esta Copa del Rey no hay rival pequeño.

De hecho, muchos ojeadores de la NBA se desplazarán a Madrid para ver las evoluciones de jugadores como Ricky Rubio, Sergi Llull, Fran Vázquez, Sada o Splitter, entre otros. Pero quién de ellos podrá reprimir echarse las manos a la cabeza cuando vean que se les han escapado jugadores como Felipe Reyes, Bullock, Rakocevic, Navarro, Ilyasova, Haislip, English, Shammond Williams, Brewer… La comparación del All Star con la Copa no tiene color, sobre todo, porque el primero se ha convertido en un show televisivo de dudosa calidad, mientras que el segundo mantiene viva la filosofía que ha hecho grande a este deporte. Como aperitivito no estuvo nada mal, pero ahora toca el plato fuerte.