Apuestas Tenis: Argentina, los errores que valieron la vuelta a casa

Argentina, hasta antes del partido contra República Checa por la Davis era uno de los equipos obligados para la apuesta, aunque el rival era claramente favorito.

Como es sabido, Argentina quedó en el camino 3-1, debido a que el punto definitivo lo ganó con una excelente performance de Radek Stepanek y una pésima actuación de Pico Mónaco. ¿Fue esa la clave?

En realidad, y depende del punto de vista que se lo vea, estuvo en varios aspectos: primero, la elección de los doblistas no fue la mejor. La serie estaba igualada y el partido de dobles era clave, aunque la pareja de doblistas no fue, probablemente, la mejor elegida. Acassuso (98º, en dobles) y Mayer (140º, también en dobles) no estaban a la altura de la circunstancias para dobles, aunque sí hubieran funcionado muy bien como singlistas. Lucas Arnold, el mejor doblista actual de la Argentina, no estuvo convocado y Nalbandián, lamentablemente, no está recuperado aún de u operación de cadera.

Del Potro, hasta ese momento, número 5 del mundo, cumplió. Pero Mónaco, en el h2h, no estaba a la altura de su rivales. Sus características no lo favorencian para enfrentar a Tomás Berdych ni a Rudek Stephanek, pese a que este último no estaba al 100% debido a una molestia en su rodilla, lo que puso en desventaja las aspiraciones argentinas.

Y para cerrar el mal trago, la superficie rápida no es de las elegidas por los argentinos. En el país, existen solamente dos canchas de carpeta y no son utilizadas para partidos del circuito lo que no da una preparación necesaria para este tipo de partidos.

Argentina no apostó a la serie con su mejor armada ni tampoco se aprovecharon los valores que se tenían. En el primer encuentro, había aplastado con tenis de alto vuelo a Holanda 5-0 con Juan Ignacio Chela, Lucas Arnold y Martín Vasallo Arguello. En Ostrava, no estuvieron ninguno de los tres. 

Tito Vázquez igualmente tiene la confianza y la sabiduría para poder poner a la Argentina en los primeros planos pero para ello falta trabajo y unión. Falta dejar por completo en el pasado el "cabaret" que sucedió en la final de la Davis, en 2008 con Mancini a la cabeza.

Hoy, pese a la derrota, le damos la derecha al capitán argentino, aunque sí suponemos que tendrá que tener mejor ojo en la designación de jugadores.