Apuestas NBA: Rashard Lewis juega en otra liga

El positivo por dopaje de Rashard Lewis, uno de los jugadores estrella del subcampeón de la NBA, Orlando Magic, ha demostrado otra vez que en Estados Unidos se juega en otra liga... tanto para lo bueno como para lo malo.

La polémica de Rashard Lewis se ha resuelto con una sanción de sólo diez partidos… ¡frente a los dos años que normalmente exigen los cánones europeos y olímpicos! Mientras en Europa existe una manía persecutoria a todo lo que rodea a los casos de doping en el deporte, incluso sin confirmación –véase el caso de Alejandro Valverde-, al otro lado del Atlántico se rigen por sus propias normas.

Rashard Lewis dio positivo por testosterona al haber tomado supuestamente un complemento alimenticio que contenía la DHEA, una hormona que puede producirse de forma natural por el organismo, pero que también puede encontrarse en diferentes productos que aumentan artificialmente el nivel de esta sustancia.

Si es cierto que las comparaciones son odiosas, no menos cierto es que la vara de medir en este caso no ha sido la misma que la que se ha aplicado a otros deportistas en parecidas circunstancias. Sin duda, el más famoso fue el de su compatriota Floyd Landis, desposeído justamente del Tour de Francia en 2006 y suspendido durante dos años por la UCI por dar positivo precisamente con testosterona.

Aunque este caso sea el más conocido de todos, similares sanciones se han ejecutado en otros numerosos ciclistas y atletas olímpicos. La pregunta entonces es clara. ¿Por qué se criminaliza a unos y no a otros? ¿Hay diferentes clases sociales según el deporte o más bien el dinero que mueve dicho deporte? Parece justo que se persiga a los tramposos, pero también que todos jueguen con las mismas reglas.

Lo de Rashard Lewis no es nada más que la punta del iceberg. En numerosas ocasiones se ha denunciado que los jugadores NBA recurren más a este tipo de sustancias porque la liga es más flexible en su consumo y no han suscrito el mismo código de la Agencia Antidopaje.

La NBA prueba aleatoriamente a varios jugadores y en caso de que estos den positivo por esteroides o drogas, que mejoran su rendimiento, reciben una suspensión de 10 partidos en la primera ocasión, 25 en el caso de que sea reincidente por segunda vez, una suspensión anual en la tercera ocasión y, finalmente, la descalificación si dan positivo por cuarta vez.

De momento, éste podría ser un paso más, como con Monta Ellis, para poco a poco introducir medidas más severas, pero no deja de sorprender que en una liga en la que se juegan más de 65 partidos, la sanción sea perderse menos de una sexta parte de la competición, unas tres semanas y 1,6 millones de dólares de multa.

Esta mínima ausencia repercute muy poco a las aspiraciones de Orlando en la NBA, que no se ve afectado en las apuestas y sigue manteniéndose como el cuarto Favorito (@9.00) en las quinielas de Betclic. Los de Florida sólo se ven superados por Boston Celtics (@5.50), Cleveland Cavaliers (@4.25) o Lakers (@3.50). Otro gallo cantaría si la sanción hubiera sido más grande… ¿o no?