Apuestas Fútbol: La apuesta de la niñez frente al profesionalismo

La competitividad apostó a la precocidad antes que a la preparación. La hombría del deporte se vio burlada por el debut en Primera División de Bolivia de un niño de 12 años. Y eso es noticia, señores.

Es que nadie apostó al correcto desarrollo del niño y este salto de etapa, mucho le puede costar a este joven en el futuro.

Porque la niñez (o preadolscencia o adolescencia temprana) no se relaciona en absoluto con el entorno del fútbol profesional en el mundo. Y en Bolivia, o parecieron no entenderlo o lo pasaron por alto. Porque un niño de doce años, por más precocidad que tenga, no puede tener en su mente la madurez suficiente para cargar con la pesada bolsa de definir un partido.

El ex seleccionado Julio César Baldiviezo, actual entrenador del Aurora y padre de la "víctima", puso a su hijo a cinco minutos del final y apostó por empatar el partido que estaba perdiendo con La Paz 1-0. En el transcurso de ese poco tiempo, el niño recibió una fuerte falta que casi le cuesta unas lágrimas. ¿Es necesario?

Las críticas llovieron a cántaros y supongo que con justa razón. No creo que el profesionalismo tenga que pasar por estos debates, simplemente, porque un niño de doce años tiene su categoría y sus pares, para golpear y recibir golpes con la fuerza y rudeza proporcional a su edad.

Si a un niño de doce años, le remarcan la exigencia del triunfo a estos niveles, tendrá un pobre destino mental y, por ende, profesional. Porque primero se aprende, luego se juega y por último se compite. ¿En qué parte del proceso se encuentra este chico?

Es verdad cuando dicen que el fútbol carece de docentes y maestros. Antes, eran "profesores", hoy día, pareciera que esa figura cambió por "creadores de resultados al valor y costo que sea necesario".