Apuestas: El negocio Champions League

La final de la Champions League, si bien es el evento más esperado del año, alcanzó además en la condición de "codiciado" por el mundo de las apuestas.

Como evento más importante, la final de la Champions League presupone, además de un beneficio económico para todos los implicados en la escena, un movimiento interesante de divisas en las diferentes casas de apuestas.

Según estudio privado, el beneficio ronda cerca de los 300 millones de euros, divididos entre ganador y subcampeón, ciudad organizadora, ciudad campeona, etc.  300 millones de euros, cifra que equivale al 80% de la organización de Sudáfrica 2010; el valor de la construcción de un estadio y medio de mismas características que el mismo que se está levantando en Polonia para la Eurocopa 2012; casi el valor de las plantillas completas del Sevilla, el tercero en la BBVA, y el Villarreal, quinto. Una barbaridad.

Pero lo que además sorprende es el volumen de efectivo que mueve este magno evento en las casas de apuestas. Según Betfair, las apuestas girarán entorno a los 15 millones de euros, cifra que se duplicará fácilmente en el transcurso del partido. La apuesta media estará entre los 10 y 20 euros por ser un partido tan importante y esperado. Si tenemos en cuenta que cada partido de etapa regular mueve cinco millones, estamos hablando de un crecimiento masivo y tal vez, desmedido.

Si además tenemos en cuenta que en Alemania 2006 se movieron algo más de 3,3 mil millones de euros solamente en apuestas del Mundial, no estaríamos tan errados en pronunciar a las apuestas deportivas en eventos de gran trascendencia y en poco tiempo, sin reconocer fronteras ni prestigios como nuevo recurso del sistema capitalista mundial.

Estamos atravesando por un aumento desestimado de esta cultura al punto de considerar como trascendental cualquier evento deportivo a nivel apuestas. Llámese "salida fácil de la crisis", llámese "condimento redituable del deporte". De la manera que se lo llame, estamos inmersos en el mundo de las apuestas, un fenómeno ya inseparable del fútbol y por qué no de la economía mundial, que aprendieron a transitar juntos en la cultura del deporte.