Si los Martínez Sampedro pierden Codere, cinco empresas que compraron bonos en 2005 les reclamarían sus 660 millones

Las acciones de Codere se convirtieron en protagonistas desde el momento en que la familia Martínez Sampedro, propietarios del 71% del capital de compañía, se declaró incapaz de asumir el segundo pago de la deuda que le une a la familia Franco. A sus vez las empresas que compraron bonos en 2005 amenazan con reclamar los 660 millones aportados si los Martínez Sampedro pierden el dominio de la empresa, multinacional española referencia en el sector de Juego Juego Privado. Hace alrededor de un mes se publicaba que el principal accionista de Codere, la familia Martínez Sampedro, había anunciado que no podrá hacer frente en el plazo, que expiraba, al segundo pago de la deuda contraída con la familia Franco en 2006 por la compra de su participación en la empresa de juego, aunque había iniciado contactos para estudiar alternativas, sin que se haya alcanzado ningún acuerdo, informó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Así, cualquiera de las partes podía iniciar el proceso de venta de las acciones de Codere, titularidad directa o indirecta de los Martínez Sampedro, que suponen aproximadamente el 71% del capital de la compañía. De todas maneras, los Martínez Sampedro y los Franco han iniciado contactos para evaluar la situación, las posibles alternativas y el eventual desarrollo del proceso de puesta a la venta tal como está definido el contrato, 'sin que a fecha de hoy se haya alcanzado ningún acuerdo al respecto', indicaban en aquel momento. En colación a este proceso que encontrara una línea de desenlace con esta publicación, fuentes próximas a Codere, uno de los mayores baluartes del juego en España, aseguran que en el caso de que los Martínez Sampedro perdieran el control de la compañía, las cinco empresas que en su día compraron los bonos que emitió, reclamarán los 660 millones aportados. Los bonos se vendieron entre junio de 2005 y abril y noviembre de 2006. Las cuantías ascendían a 335, 165 Y 160 millones de euros, respectivamente, por lo que se habla de 660 millones de euros. Codere cuenta actualmente con una deuda que en gran parte se corresponde con los tres bonos mencionados, y que vencerán el próximo 2015. Cualquiera de los títulos tienen las mismas condiciones, pagar un cupón del 8,25% anual. Traducido en cifras se trata de alrededor de 55 millones de euros al año, y lo garantizan la empresa y sus filiares. La crítica llega desde la agencia de rating Standard & Poor's que destaca la baja calificación de los bonos y los tacha del gran problema para los potenciales compradores. Standard & Poor's concreta que el pago de los bonos no se cumple en un 44% y, es por ello, que los acusa de baja calidad (B+). Una de las cláusulas que el folleto continuado establece es que 'en caso de cambio de control se permite a los tenedores de los bonos solicitar la recompra de sus bonos-por par­te de CODERE FINANCE (Luxemburgo)'. Además, añade que uno de los su­puestos en los que debe extenderse que se da ese cambio de control es 'cualquiera cuyo resultado sea que los accionistas de referencia de­jen de tener, de forma directa o in­directa, acciones representativas de, al menos, el 50 por ciento del capital social con derecho a voto de Codere'. Los accionistas de refe­rencia son, según el folleto, 'José Antonio y Luis Javier Martínez Sampedro y las personas vinculadas a estos'. En un entorno de mercado en el que la deuda de otros emisores, con mucha mejor calificación de crédito, se acerca a los rendimientos ofre­cidos por la deuda de Codere, el ries­go de que los poseedores de los bonos de la empresa exijan la devolu­ción anticipada de su dinero es muy elevado. Los únicos que no tendrán que hacer frente al pago de los bonos serán aquellos 'que vayan de la mano de los Martinez Sampedro o los Franco o ellos mismos', indican fuentes del entorno de Codere. Ambos están interesados en el 71% de la empresa, puesto que el precio de la acción está muy ba­jo, pero ellos también sufren la falta de liquidez de la que adolece el mercado, lo que les obliga a buscar socios.