Cubrir una apuesta significa apostar a una de las opciones de manera que si se produce no perdamos ni ganemos.
Por ejemplo, en el partido Mallorca-Español, podemos apostar a la victoria del Mallorca, y cubrir con el empate de manera que si se produce un empate no perdamos dinero.
Como es razonable, si al final acaba ganando el Español, perdemos ambas apuestas.













