La forma superficial del valor a largo plazo en el trading

Cuando hablamos de apuestas, siempre lo hacemos pensando en el 'Largo Plazo'. El largo plazo es la medida de tiempo utilizada por los apostantes serios para referirse al momento en el que, las apuestas falladas restadas a las apuestas acertadas, darán como resultado un beneficio determinado.

La mayoría de apostantes consagrados coinciden en que el sentido de las apuestas no es otro que el de encaminarlas siempre a la búsqueda del 'Expected Value +', o valor esperado positivo de las apuestas, el cual hará que en ese largo plazo podamos tener el beneficio señalado. De la búsqueda de este expected value, nacen los 'value hunters', estos apostadores que exprimen al máximo las probabilidades intentando encontrar errores en las cuotas.

Todo ello independientemente de lo que haya pasado a corto-medio plazo. Independientemente de que las apuestas se acierten o se fallen en un día concreto. Creo que hasta aquí estamos todos de acuerdo, aunque he de reconocer que no todo el mundo está preparado mentalmente para asumir errores a corto plazo, seguir analizando partidos y buscando values con la misma eficacia cuando falla que cuando acierta.

Suponiendo que tenemos la suficiente fuerza mental para cazar buenas cuotas pre-partido independientemente del resultado, ¿qué pasa con los traders? Creo que muchas veces el trading se confunde, e intentamos entrar en las operaciones por el beneficio inmediato que podemos sacar, sin importarnos si ese movimiento es EV+ o EV-. A quién demonios le importa mientras se saque dinero, ¿verdad? A mí, al igual que a otra mucha gente, sí que nos importa, y es el tema que hoy vamos a debatir en este artículo.

Alguna vez he comentado que los traders están continuamente detectando values. Tienen un hándicap, y es que han de analizar todo lo que sucede a su alrededor en un tiempo limitado, a diferencia de lo que sucede con los apostantes pre-partido. Nunca está de más repetir la importancia de nuestro plan de trading (dibujar el partido en nuestra mente, establecer stopwin, stoploss y posibles variantes según el encuentro se desarrolle de una forma o de otra).

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Pero, aún cuando tenemos claro nuestro plan, la magia del directo siempre nos depara situaciones eventuales. Por ejemplo, queremos entrar a un under 2.5 goles @2 y vender cuando baje a @1.80. En nuestra mente está claro, pero el partido comienza y los dos equipos

salen con ganas de atacar. Las ocasiones se suceden y la cuota under 2.5 no baja, sino que sube, incluso, por el alto ritmo de inicio. ¿Dónde está el valor ahora? ¿Seguimos con nuestro plan pase lo que pase? ¿Vendemos nuestra apuesta hasta que pase el chaparrón? ¿La invertimos? Es en ese tipo de decisiones cuando salen a la luz las muchas dificultades del trader para encontrar el valor en cada apuesta. Y, precisamente, de la dificultad de hacerlo rentablemente, nace una tercera vía intercalada entre el EV+ y el EV-: el valor dinámico.

Siguiendo con el ejemplo del partido under que hemos seleccionado. Se suceden las ocasiones en el Italia – España, y para este ejemplo, no hemos comprado el under @1.58, pero tenemos intención de hacerlo a los pocos minutos de empezar. La cuota, en lugar de descender, sube a @1.65, y nosotros tenemos que decidir.

Apuestas deportivas

¿Compramos con el riesgo a encajar un gol? ¿Esperamos? Es un claro ejemplo de value dinámico. El partido es claramente under, pero la cuota está influenciada por el inicio inesperado de ambas selecciones. Es evidente que hay riesgo de gol, pero también es evidente que cuando los equipos se tranquilicen y hagan su fútbol normal, esa cuota va a bajar a una velocidad mayor a la normal, primero por el paso de los minutos (quedan menos para el final del partido y siguen 0-0) y posteriormente por el reajuste que sufrirá una cuota que estaba hinchada por un factor puntual.

Aunque en ese mismo momento pueda no haber un value claro a @1.65 atendiendo a lo que vemos en el campo, sabemos que esa cuota bajará en un par de minutos, y tenemos claras posibilidades de scalping. Es ahí donde confronta la mentalidad resultadista del apostante amateur y la mentalidad largoplacista del apostante profesional. El apostante amateur verá riesgo de perder su apuesta del día, y no entrará al mercado. El apostante profesional verá la oportunidad de cazar una cuota que en un lapso corto de tiempo volverá a su valor habitual.

Aunque falle. Aunque pierda hoy, según sus estimaciones, a la larga ganará.

Es complicado. Mentalmente estamos diseñados para buscar los estímulos que nos provocan placer, o al menos alejarnos de los que nos provocan dolor. Perder es una sensación desagradable, más aún si lleva consigo el trabajo de análisis realizado. Es precisamente por ese trabajo previo por el cual, en ocasiones, no aceptamos perder. No aceptamos acabar el día con una cantidad menor a la que lo empezamos.

Este factor psicológico hace que sea tan complicado ver el trading o las apuestas deportivas como inversiones a largo plazo. Una racha de operaciones perdidas pueden hacer, perfectamente, que ese value dinámico del que hablábamos nos parezca un regalo del mercado, y entremos con más cantidad de la necesaria, intentando recuperar, inconscientemente, las apuestas perdidas anteriores.

¿Cómo saber si una operación tenía valor esperado positivo? ¿Cómo saber si una operación no era buena? ¿Cómo saber si teníamos que coger ese mencionado repunte de la cuota?

No lo sabemos. Sólo podemos estimar. Igual que sólo podemos hacer estimaciones sobre cuántas operaciones debemos realizar para llegar a ese paraíso, llamado largo plazo. A ese oasis donde las apuestas perdidas restadas a las apuestas ganadas, nos den el beneficio que todos andamos buscando durante nuestra carrera como traders.