Máquinas de apuestas deportivas

La Ley del Juego, recién entrada en vigor, prevé que la recaudación proveniente de los operadores de la mayoría de juegos y apuestas deportivas, vayan a parar a las arcas de las Comunidades Autónomas. Algunas, sin embargo, ya habían visto el potencial que tiene este negocio como forma de financiación de los organismos públicos y, por ello, ya habían previsto regulaciones del juego que incluso permitían la instalación de locales de apuestas deportivas similares a los clásicos "recreativos" pero centrados, principalmente, en las apuestas de fútbol y en ofrecer un lugar físico en el que se pudiese apostar bien a través de una ventanilla (un modelo muy popular en países como el Reino Unido donde la presencia de las casas de apuestas en las calles es más típica ya que la de las famosas cabinas de teléfono rojas) o bien con unas máquinas de pantalla táctil que funciona de manera parecida a las apuestas online pero sin sufrir los caprichos de la conexión doméstica.


Las máquinas de apuestas deportivas nos "exponen" a apostar en público, lo que supondría una desventaja con respecto a la discreción, comodidad e inmediatez de las apuestas online. Sin embargo, el componente lúdico y social hace que los locales de apuestas deportivas se conviertan poco a poco en parte de la rutina de ocio del español medio: el partido del sábado, los amigos, una cervecita, una tapa y un par de apuestas "por si toca". Estos locales sólo permiten hacer apuestas entre 20 céntimos y 100 euros, por lo que parece claro que de lo que se trata es de jugar y pasarlo bien, más que de intentar hacerse rico.


Las licencias para poder abrir un local o poner una máquina de apuestas deportivas en determinado bar o restaurante, dependen en exclusiva de las distintas Comunidades Autónomas. Las pioneras fueron Madrid y el País Vasco, que abrieron sus primeros locales en el 2008. A ellas se les unieron Navarra y Aragón pero, con la aprobación de la Ley del Juego, parece que son muchas más las comunidades que se están "animando" a permitir esta modalidad de apuestas en sus territorios.


En la Comunidad Valenciana la publicación del decreto que regule las apuestas está a punto de caer, según se informa desde la Consellería de Economía. En tierras valencianas ya se ha constituido un consorcio de empresarios del juego locales que se ha agrupado bajo el nombre de Euroapuestas, y el súper grupo Codere, que tiene máquinas de juego por todo el mundo, ya ha abierto una nueva división de su negocio, Codere Apuestas Valencia, y cuenta con la instalación de 700 máquinas de apuestas deportivas en esta comunidad. El mercado valenciano, aunque sólo sea por cantidad de habitantes, se presenta como uno de los más suculentos del panorama nacional y se prevé que produzca unos 3'5 millones de euros al año en ingresos para la Generalitat.


La avidez de los empresarios valencianos se explica porque, seguramente, habrán aprendido del ejemplo madrileño donde los principales locales de apuestas deportivas: Victoria y Sportium, están ligados a los operadores británicos William Hill (junto a Codere) y Ladbrokes. En el País Vasco y Navarra, el grupo líder de apuestas deportivas con presencia en la calle, Reta, sí que es autóctono.


Otras comunidades, como Galicia o Murcia, también están estudiando sacar las apuestas a la calle. Los gallegos se encuentran en una fase de análisis, auqnue la aprobación de su propia ley del juego parece darse por sentado. En Murcia, ya se aprueba pero con matices. En la comunidad murciana no se permitirá la presencia de máquinas de apuestas deportivas en el sector de la hostelería para evitar la exposición de las mismas a menores y ludópatas. Sin embargo, en lugares como Aragón o Madrid, además de los locales hosteleros y de apuestas, también se permite la presencia de las máquinas en estadios y pabellones deportivos, lo que da una nueva dimensión a la definición de "apuestas en vivo".


Ya sea con unos u otros matices y bajo una u otra dirección, lo que está claro es que las apuestas deportivas invaden sin remedio las calles de las provincias españolas pese a la desconfianza y recelo de algunos sectores de la población, y de hecho en WebApuestas creemos que, en unos años, ni nos acordaremos de cómo era el mundo antes de que existieran las máquinas de apuestas deportivas.