Psicología del trading: el control emocional

En el trading no es suficiente con ser bueno. Hay que ser bastante más bueno que la media, porque las comisiones de las casas de intercambio hacen que debamos empezar con un pequeño hándicap antes de ponernos a operar. A diferencia del trading bursátil, no empezamos en negativo desde un inicio por otro tipo de comisiones, pero a la hora de estimar cómo de ganadores hemos de ser debemos de contar con ese 6,5% que se nos extrae de cada ganancia neta.

Uno de los principales pilares en el trading, como ya pudimos ver en artículos anteriores de la mentalidad del trader: la auténtica clave para ganar en el mundo del trading es la fortaleza psicológica. Podemos tener un trader que técnicamente tenga muchos conocimientos, buen analista de partidos, pero a la hora de ser regular, a la hora de operar día tras día, lo que distingue a los grandes traders de los mediocres es la constancia.

Estoy seguro de que todos habéis visto jugadores de fútbol talentosos, pero irregulares. Jugadores que prometían mucho, pero nunca han encontrado la regularidad en los equipos en los que han estado pese a destacar técnicamente. Es ese tipo de perfil de deportista el mismo que podemos extrapolar al mundo del trading.

¿Cuáles creéis que han sido los motivos por los que este tipo de traders no han podido ser constantes a lo largo de su carrera? ¿Habilidad a la hora de determinar operaciones de entrada? ¿Sistemas o estrategias que no le han acabado dando rendimiento? La respuesta a esta pregunta la tenemos en la propia mentalidad del trader, en sus emociones. Nosotros, en nuestra carrera como traders, podemos elegir qué tipo de trader queremos ser.

Podemos optar por ser un trader que ejecuta sistemas, que busca estrategias, establece sus stops y opera. Es lo que se conoce como trader de sistemas mecanizados. Podemos optar, también, por ser un trader que escoge sus propias operaciones y decide cuándo entrar y cuándo salir de ellas. Estaríamos hablando, trazando otro paralelismo con el trading bursátil, del trader discrecional.

Creo que en general, cuando empezamos, todos queremos ser ese trader que sabe cuándo entrar y cuándo salir sin basarse en ninguna estrategia concreta, pero con el paso del tiempo, la propia dificultad de obtener beneficios en el mercado nos va acercando más a la posibilidad de seguir un sistema y dejar de tomar nuestras propias decisiones.

Si aún con el cambio no obtenemos beneficios, creo que está claro qué es lo que falla. Es cierto que el trading sistemático nunca va a ser tan preciso como el trading discrecional, pero a cambio tenemos un menor error humano en la ejecución. ¿Por qué aún teniendo un sistema seguimos sin ser ganadores? La respuesta, como comentaba, está en nuestra propia mente.

No podemos dejar a un lado nuestras propias emociones. Nos acompañan al operar y hemos de lidiar con ellas para convertirnos en ganadores. ¿A qué me refiero con esto? A que si un sistema dice que entremos a tal precio y salgamos a tal otro, nuestra mente nos dice que alarguemos la operación.

A que si nos salta un stop de cierre, nuestra mente nos dice que volvamos a entrar, que el precio irá a nuestro favor. Cada persona reacciona de forma diferente ante las adversidades. Habrá traders que si un partido va bien pero empieza a darse la vuelta en nuestra contra enseguida cerrarán sus posiciones. Habrán otros que abrirán otra operación paralela, retando al mercado. En su propia personalidad, en sus propias emociones, está la esencia de su trading, y cada uno debe encontrar la suya propia.

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Los conocimientos con los que llegamos al mundo del trading no sirven de nada en el mercado. Hemos de reeducar nuestra mente para adaptarla al nuevo entorno al que la exponemos. Todo lo que vivimos en el día a día, posteriormente, lo llevamos al mercado, y nuestras emociones dominan nuestras operaciones. En ocasiones, intentamos descargar sobre el mercado toda la tensión acumulada a lo largo de una jornada. Intentamos agredirle, buscando reforzar nuestra autoestima. El orgullo no nos permite retirarnos como perdedores.

Y el mercado nos devuelve la agresión en forma de pérdidas. De igual forma sucede con el que opera por necesidad. Todas estas situaciones están haciendo que alteremos nuestro trading, y a la misma vez nos están alejando del desempeño óptimo en la ejecución de sistemas de la que hablábamos al comienzo. El problema no es la estrategia, el problema reside en uno mismo. Y, realmente, es muy complicado luchar contra un enemigo que está en nuestra propia mente.

Al final, una vez que llevamos todas esas emociones al operar, ya es muy complicado controlarlas. Porque el deportista que pusimos como ejemplo, al menos puede descargar esa adrenalina de un modo físico. Pero nosotros no podemos. Y nuestra forma de liberar tensión es ejecutando operaciones arriesgadas.

Comprender estas emociones será el primer paso para intentar ser mejores que la media.