Movimiento de cuotas pre-partido

A lo largo de mi carrera como trader me he encontrado a todo tipo de personas, con todo tipo de argumentos, a favor y en contra de la creencia de que se puede ganar en las apuestas deportivas. La base es evidente, ya que si el negocio de las casas de apuestas sigue en pie patrocinando a importantes equipos de fútbol, quiere decir que no les va mal del todo. Por otra parte, debido a la aleatoriedad, la dificultad a la hora de analizar un encuentro y a la propia naturaleza del apostante, las personas que ganan en las apuestas de forma solvente, no abundan.

Si unimos ambas cosas, tendremos el primero de los argumentos de los que no creen que sea posible ganar en las apuestas: no es posible ganar porque el negocio está montado para que los únicos que ganen sean las casas de apuestas. Esta argumentación tiene un vacío evidente, y es que da por sentado que las casas de apuestas tienen estudiada cada décima de cuota que sacan al mercado, en todos los mercados. Para evitar a los expertos, ponen las cuotas más bajas de lo que deberían, quedándose un margen de comisión (payout), y de esa forma se cubren las espaldas en los mercados que controlan menos.

La segunda de las argumentaciones es una falacia en sí misma, y es que la gente que no cree en que las apuestas sean un juego de esperanza positiva, o al menos esperanza cero, desconoce la aleatoriedad (que un equipo pueda empatar 10 veces seguidas, o que se puedan producir 20 rojos seguidos en la ruleta. El ejemplo de la ruleta está puesto a propósito, ya que existe cierto sentimiento de impotencia cuando se dan resultados poco corrientes e impredecibles en eventos deportivos (sin ir más lejos la semana pasada el Dortmund ganó 8-4 al Legia en Champions), pero ese mismo sentimiento se torna conspiranoico cuando sucede, por ejemplo, en los juegos de azar.

Si una bola cae 20 veces seguidas en un color, es que la ruleta está amañada. En cambio, si un equipo empata 10 veces seguidas (con la consiguiente pérdida de capital por parte del apostante que ha ido doblando su apuesta todo el rato buscando el cambio de tendencia) no hay nadie a quien echarle la culpa. No hay trampa posible. Simplemente, desconocen las leyes de la probabilidad y aplican mal las estadísticas. Sumado a todo ésto, hacen un uso deficiente de la gestión del bankroll, y el resultado final acaba siendo bancarrota, en la mayoría de ocasiones.

Por otro lado tenemos a los que sí creen que se puede ganar en las apuestas deportivas, algunos de ellos incluso ganan de forma constante. Estos apostantes tienen un conocimiento probabilístico algo más desarrollado, y pueden desarmar los argumentos de los que no creen de forma sencilla. Por ejemplo, ante la primera argumentación, la que hablaba de que no vale de nada estudiar un encuentro porque las casas de apuestas tienen controladas las cuotas al 100%.

Registrate y apuesta con Betfair

Si observamos la captura de pantalla de estos dos encuentros al azar en la NBA, veremos cómo las líneas de puntos salieron a una cuota (las CASAS de apuestas las sacaron a una cuota) y pasadas unas horas el MERCADO las ha colocado en otra diferente. ¿Qué quiere decir eso?

Que cuando entramos a 5 minutos de que un partido comience y vemos la cuota del favorito, dicha cuota prácticamente nunca será similar a la que sacaron las casas de apuestas en el momento de abrir los mercados. Por lo tanto, la primera argumentación tiene una clara laguna, y es que si una cuota sale @2 y pasadas unas horas está en @1.75, es imposible que las casas de apuestas tengan controladas ambas cuotas. Es imposible que las casas de apuestas lo controlen todo. Y, precisamente, ese es el argumento clave para creer que sí es posible apostar por valor en las apuestas deportivas, porque esos values existen, y como prueba de ello sólo hay que analizar los movimientos de cuota de un partido cualquiera en las horas previas al inicio del encuentro.

Conocer todos esos puntos de vista me llevó a interesarme por el trading deportivo. Todos esos cambios de cuota sin un motivo aparente (lesiones, bajas de última hora) hicieron que creyera que no había motivo real en jugar contra las casas de apuestas, y que era mucho más interesante intentar jugar contra los demás usuarios por una módica comisión. Saber que si una cuota abre a @2 a 2 días antes del encuentro, es muy poco probable que 5 minutos antes del inicio del mismo esa cuota siga en @2. El mercado la habrá movido alejándola o acercándola al valor esperado, pero la habrá movido hacia algún lado, y de eso es de lo que se nutre el trader, de las oscilaciones de cuota.

Todo esto me lleva a pensar acerca de la metodología del trader. Si un apostante analiza un encuentro unos minutos antes de que comience, quizá pueda encontrar una cuota con valor oculto, porque cuando el mercado la mueve quizá la pueda llevar hacia el lugar equivocado, pero está claro que las mejores cuotas ya se habrán esfumado hace muchas horas. En cambio, si lo analiza con antelación, tiene la oportunidad de encontrar esas gemas ocultas que son las cuotas con valor, y hacer algo que el apostante convencional jamás podrá hacer: ganar dinero sin que el partido comience.

A varias horas antes del inicio del encuentro nos encontramos lo que creemos es una cuota con mucho valor, y dudamos si posicionarnos sobre ella o no. Nos quedamos temporalmente al margen, el mercado se vuelca sobre ella y un par de horas más tarde todo el valor que tenía se ha perdido. ¿Tendrá razón el mercado? ¿Tenía razón la casa de apuestas en el momento en que sacó la cuota? A quién le importa, porque el trader avispado ya ha completado su trabajo y ahora se relajará viendo el partido, sentado en su sofá disfrutando de una buena cerveza fría, ya que gane quien gane en el partido, él ganará.