Influencias de la personalidad de los operadores en el mercado

El mundo de las apuestas deportivas atrae a muchas personas que creen tener una habilidad, o que no conciben que otros la puedan tener, mientras ellos no. En realidad, esa 'habilidad' la tiene la minoría, pero el marketing de las casas de apuestas hace creer a los que recién comienzan que ganar es lo normal. Pero no lo es. Perder es lo normal.

Por los márgenes de beneficio de las casas, por la dificultad a la hora de leer los encuentros o por la propia aleatoriedad de los partidos, que hace que jugar a largo plazo sea igual de difícil que intentar adelgazar: el beneficio a la larga no compensa si no se van viendo pequeños progresos diarios.

Esos pequeños progresos, en las apuestas, son el aumento del bankroll. Hablando concretamente del trading deportivo, es una modalidad que atrae a un tipo de apostante más calmado, calculador y, ciertamente, más largoplacista. Una de las particularidades de este tipo de apostantes, es que suele ser gente a la que no le gusta que le digan lo que tienen que hacer.

Que operan por sentimientos del momento, con confianza, tomando sus propias decisiones. En ese sentido, trading y apuestas convencionales atraen a los chulos, a los que no conciben ser menos que otro en cualquier disciplina. Pero no sólo el público más altivo forma parte del ecosistema de las apuestas deportivas: también los ingenuos.

El mercado está plagado de los que creen que son más que nadie y de los que se creen todo el bombardeo propagandístico de las casas de apuestas: operadores que viven al margen de la realidad.

Ese es el mercado en el que operamos. Nosotros, rodeados de grandes organizaciones, tiburones solitarios y de idiotas. Y es que hay que ser de una determinada manera para pensar que, de buenas a primeras, una sola persona puede llegar al mercado y ser ganador.

En el trading nos estamos enfrentando a los operadores deportivos más preparados del mundo, en un mercado que no se creó ayer, precisamente, y que cada día deja en la cuneta a cientos de aventureros que deciden probar suerte con aquello que les gusta. Y es, precisamente, la competencia que tenemos contra operadores más preparados que nosotros, la que hace que vivir en el mercado fuera de la realidad de los encuentros, nos haga perdedores.

Hablemos de los componentes de esa realidad alternativa en la que se encuentran algunos de estos dos tipos de trader que hemos citado. Tanto el presuntuoso como el crédulo, al poco de operar, llegan a la conclusión de que hay algo que los demás traders tienen y ellos no tienen.

Obviamente, nunca van a pensar que se trata del buen conocimiento del mercado o buenas capacidades de lectura de partidos: piensan que la diferencia está en que los demás tienen un sistema ganador. Un sistema automatizado de apuestas o un software que realiza las operaciones al mejor precio posible, antes de que los demás puedan hacerlo.

Una vez tienen el software o aplican el sistema que creen les va a hacer ganadores, comprueban como no funciona. ¿Realmente no funciona? Cuando lo consiguieron funcionaba o, al menos, parecía que lo hacía. Los arrogantes nunca van a admitir que el problema está en ellos, y los ingenuos siempre van a pensar que hay algo más, un truco para ser ganadores que ellos no conocen. Por lo tanto, si el sistema no funciona, los primeros adquirieren otro y los segundos contratan los servicios de un profesional que les lleve allá donde está el dinero.

Después de todo el proceso, el dinero sigue al alcance de sus manos, pero siempre se lo acaba llevando otro. Algunos desisten en el intento asumiendo que no conocen los secretos del trading, otros concluyen en que todo es un timo, que no es posible vencer en los mercados y, en general, todos aquellos que abandonan tienen la misma percepción del trading que todos aquellos que no son capaces de ganar en las apuestas, en el poker o en el trading financiero.

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¿Qué sucede, en realidad?

Como hemos comentado en otros artículos basados en el auto-conocimiento, el problema en las inversiones siempre está en cómo el que invierte utiliza los conocimientos que tiene. No es un problema de falta de conocimientos, ni de falta de software, ni de encontrar el sistema adecuado.

La base para ser ganador está dentro del trader, dentro del apostante o dentro del jugador de poker. En cómo todos ellos afrontan su lucha contra el mercado, cómo persisten y, sobre todo, en la visión realista que tengan del mismo. Cuando tenemos elementos, como los eventos deportivos, que están puramente basados una realidad interpretable, todos aquellos operadores ajenos a dicha realidad no tienen ninguna opción de vencer.

De esta forma, en el ciclo del trading, los que se creen más que nadie y los que se lo creen todo van regando de dinero los mercados, regenerando un ecosistema que necesita de ellos para seguir creando beneficio.