El stop-loss mental en el trading

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El trading deportivo es conocido por todos como una carrera de fondo, donde el único objetivo es permanecer en el mercado día a día para acabar siendo ganadores a largo plazo. Sin embargo, como en muchas otras facetas de la vida, el largo plazo es se nos suele antojar demasiado lejano. En general, las personas tenemos una mentalidad cortoplacista y, el placer que nos aportan los pequeños beneficios inmediatos, suele superar a las expectativas de alcanzar nuestra meta real en el futuro.

En este aspecto, no se diferencia demasiado el trading deportivo a las apuestas convencionales, ya que terminar el día con más saldo que el que teníamos al comenzarlo, nos sirve como refuerzo para convencernos de que nuestro sistema o estrategia es el adecuado.

Trazando un paralelismo con otro de los métodos de inversión que explotó en el mismo momento que Betfair, el poker, los jugadores suelen buscar en las gráficas y estadísticas del software de apoyo una respuesta a si su juego está siendo óptimo o no. Preguntarle eso a un trackeador de manos y preguntárselo a nuestro balance de cuenta, es lo mismo.

Más allá de la dificultad de comprender que las ganancias o pérdidas de nuestras operaciones no tienen por qué tener relación directa con el valor esperado a largo plazo, mientras nuestro balance vaya siendo ascendiente, siempre resulta más sencillo ser fieles a nuestro plan de trading. Ahora, ¿qué sucede cuando empiezan a fallar las operaciones? Uno de los problemas de estar solos ante el mercado es que nadie puede confirmar si los errores son producto de movimientos estándar que no se dan, o es que estamos realizando una mala selección de encuentros.

Hemos de diferenciar entre las rachas negativas que se producen en diferentes días y las rachas en una misma sesión. La ventaja que tenemos de estar dentro de una racha negativa duradera es que tenemos tiempo para replantearnos las cosas, realizar pruebas, buscar errores en nuestra estrategia y determinar si realmente es ganadora o no.

El gran problema viene cuando tenemos una sesión donde de forma temprana los resultados no se dan. Si hemos sido ganadores con anterioridad, es probable que decidamos parar de operar temporalmente, ya que tenemos cierto colchón de beneficios y, sobre todo, la confianza de que simplemente es un mal día. Si no hemos conseguir ser ganadores solventes y, además, estamos dentro de una de esas rachas negativas a las que hacía referencia… tenemos que tomar una determinación.

Lo que tenemos que decidir no es si parar o no parar de operar. Lo que tenemos que medir es cuánto hemos influido nosotros en nuestros malos resultados, porque dependiendo de ello tendremos la obligación de continuar con nuestra sesión o dejarla para otro momento. Claro, que no todo es tan sencillo como eso, ya que muchos traders operan como medio de vida, y dejar de operar supone dejar de ganar un dinero que luego van a necesitar a final de mes.

Además, siguiendo una de las máximas del trading deportivo para los jugadores ganadores, cuanto más tiempo se opere teniendo ventaja sobre el mercado, más oportunidades habrán de obtener beneficios.

El auto-conocimiento es importante en este punto, ya que no todos reaccionamos igual ante mlas malas rachas ni éstas significan lo mismo para todos. Personalmente, considero que ser trader no es coger una maleta llena de sueños e irse a Nueva York con la cartera vacía en busca de una oportunidad.

Normalmente, las inversiones requieren de cierta solvencia económica, precisamente para soportar las malas rachas y que afecten lo menos posible al apartado psicológico, que puede acabar influyendo en nuestro apartado técnico. De esa forma, el trader profesional lo que va a hacer en una mala racha es parar y analizar, pero no va a cerrar una sesión de trading (especialmente si la acaba de abrir) únicamente porque los resultados no se estén dando, la cerrará porque considere que no está operando de forma correcta.

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Diferente prisma tendrá un trader principiante, uno que viva al día con sus ganancias o un trader que se haya embarcado en la aventura sin una red de seguridad bajo sus pies. En el primer caso, el jugador principiante o bien no sabe parar de operar, o bien peca de asustadizo cuando los resultados no son los esperados, por lo que en algunos casos quemará capital y en otros dejará escapar buenas operaciones simplemente por la racha en la que se encuentra.

En el segundo caso, el trader que vive al día no podrá dejar de operar porque necesita recuperar el dinero perdido para obtener el beneficio esperado, y normalmente la ansiedad de ganar hará que se embarque en operaciones con un beneficio esperado negativo. Finalmente, aquél que no tenga obligaciones pero que entra en los mercados con la totalidad de su bankroll, operará de forma más relajada, pero estará expuesto a la quiebra al más mínimo vaivén emocional.

Como todo en el trading, depende. Depende de nuestras necesidades, de qué tipo de trader seamos, de nuestra aversión al riesgo y, también, de nuestra aversión a los malos resultados.

Como siempre, quedándonos con el prisma del trader profesional, una mala racha prolongada merece una revisión de la estrategia empleada, una mala racha temporal no tiene ninguna importancia, siempre y cuando tengamos esa fortaleza mental necesaria como para seguir operando haciendo ver como que no ha pasado nada. Si aún no la tenemos, lo mejor es parar, porque para ganar dinero a largo plaza tenemos toda la vida, pero para perderlo bastan apenas unos minutos.