La efectividad de llevar un Diario de Trading

La efectividad de llevar un Diario de Trading está en la reflexión posterior a las operaciones, y en darnos cuenta de qué hemos hecho y de por qué lo hemos hecho. No ha pasado con anterioridad ni una ni dos veces en nuestra carrera como traders el hecho de habernos preguntando tras una sesión: ¿por qué no hago en los mercados las mismas lecturas que hago analizando los partidos previamente? Parte de la respuesta es sencilla: por la presión y la inmediatez del momento. Pero hay algo más.

El motivo por el cual actuamos de forma diferente analizando pre que operando, es porque cuando hay dinero en juego, cuando hay que actuar, ese lado impulsivo, primario que hay en nosotros sale a la luz, y actúa de forma individual. Y esos actos que cometemos en plena acción, posteriormente los vemos reflejados en nuestro Diario de Trading y nos preguntamos, ¿qué he hecho? Qué he hecho cuando he entrado al mercado de forma precipitada, cuando he movido el stop de posición para que no me saltase, o cuando lo he movido para alargar ese beneficio que creía seguro. De esta forma, el trader del live se contradice con las ideas y, sobre todo, con los objetivos del trader pre-partido.

Entramos en la eterna disyuntiva sobre operar para ganar a largo o a corto plazo. Es evidente que el trader primario lo que quiere es vivir en el presente, operando y actuando respecto a lo que va a pasar AHORA. Voy a cerrar esta operación porque temo recibir el gol. Voy a alargar este stop porque necesito ganar algo más de dinero hoy. Porque acabo de perder dos operaciones seguidas. Inmediatez del momento. Corto plazo. Y las acciones del trader impulsivo, se contradicen con los objetivos del trader analista, el que espera ganar a largo plazo, pero no lo hará porque alguien le está boicoteando. Un caballo de Troya en sí mismo.

Revisando las operaciones tenemos, también, esa sensación de que parece que algunos movimientos los ha hecho otra persona. No recordamos haber entrado a un determinado encuentro y haber perdido de la forma que lo hemos hecho. Cuando el trader operador está inmerso en los partidos 'poseído' por el cortoplacismo, está buscando resolver la situación con inmediatez, actuando de un modo animal, intentando dar respuesta a lo que cree que necesita en ese momento.

Esta dualidad entre el yo racional y el yo irracional, la explica Freud con su teoría de las pulsiones, entre las que incluye necesidad de alimentación, de agresividad o de sexo, entre otras. Como hemos comentado en otras ocasiones, a los mercados no vamos solos, sino que llevamos con nosotros todo lo que hemos vivido durante el día.

Nuestros estados de ánimo se ven reflejados al operar, y la forma que tenemos de sacar toda la agresividad, todo el estrés del día a día, es operando de forma impulsiva, como si simulásemos golpear al mercado. Por eso es tan importante tener un buen equilibrio diario entre relaciones sociales, trabajo, trading y ejercicio físico, porque nos permite no llegar al momento de operar con la mente relajada.

No quiero ser contrario al 100% de las decisiones nacidas de la impulsividad, porque es cierto que hay ocasiones en las que no hay un análisis previo que nos diga qué hacer, en una determinada situación en la que debemos de decidir rápido. Lo que sí que creo es que debemos de diferenciar entre las decisiones que tomamos por la necesidad del momento (aquellas que no nos van a beneficiar a largo plazo pero las necesitamos para sentirnos bien AHORA, y por tanto continuar operando de forma rentable), y aquellas decisiones en las que, o bien tras un largo análisis acabamos cambiando la primera lectura que teníamos sobre un encuentro, o bien debemos de tomar una decisión por cuestiones de premura de tiempo, y tomamos la vía secundaria a la que habíamos pensado en primera instancia. En este tipo de cuestiones, creo que la primera idea es la buena, mayormente, ya que las dudas, el miedo y la confusión del momento favorecen la aparición de a ese trader cortoplacista que mencionábamos.

Empieza a apostar

Todo este proceso de razonamiento no nos va a servir para actuar siempre de forma largoplacista (si es que es la forma que entendemos mejor para ganar dinero, claro), pero simplemente el hecho de pensar en ello y de revisar nuestras operaciones una vez cerrada la sesión, nos hará tener más conciencia una vez en la acción, de quién somos, qué hacemos ahí y qué es lo que queremos.

En ese sentido y, siempre suelo poner este paralelismo, los jugadores de poker, que están en una acción constante en sus sesiones, cuando pasan por momentos donde el jugador impulsivo se pronuncia (llamado 'tilt' en el argot) lo único que pueden hacer si consideran que no están realizando su mejor juego, es cerrar la sesión, relajarse, y volver más calmados posteriormente.

No sé si hay fórmulas para eliminar ese 'tilt', no sé si hay alguna forma para que el trader analítico siempre sea el que opera en los mercados, pero de vez en cuando no va mal reflexionar sobre ello e intentar corregir esos pequeños malos hábitos que todos adquirimos tras años operando, y qué mejor forma para los que empiezan que cortarlos de raíz. Precisamente, para ello son estos artículos de psicología del juego.