Diferencias entre el perfil de trader profesional y el jugador recreacional

En mis años de experiencia como trader, una de las preguntas más frecuentes de aquél que se interesa por lo que hago, en primera instancia, es '¿qué es eso que haces y por qué lo haces?' Supongo que tengo tan interiorizado el trading que luego resulta bastante difícil de explicar a alguien que no lo conoce. Realmente no lo sé, no sé lo que es un 'trader', quizá un especulador que utiliza eventos deportivos para ir sacando rentabilidad. Lo cual les lleva a otra pregunta: '¿qué diferencias hay entre ese trader y un apostante normal? Porque el apostante normal también hace eso'.

Podría explicar las grandes diferencias que hay entre ambas 'profesiones', especialmente si el apostante tradicional no asume su ocupación como una actividad regular. Otra opción es decir lo que digo últimamente, y en esto las casas de apuestas me lo están poniendo fácil: 'tradear es apostar haciendo cashout'. Sin embargo, es una descripción poco precisa y que no resuelve bien la cuestión de por qué elijo el trading por delante de la apuesta convencional.

La realidad es que para explicar de una forma breve pero convincente qué diferencia hay entre el trader deportivo y el jugador como todos lo conocemos, primero habría que trazar la diferencia entre el jugador recreacional y el jugador profesional. El jugador profesional es aquél que analiza los partidos con antelación, que dispone de varias casas de apuestas para escoger la mejor cuota posible, que gestiona su capital de una forma estudiada y que opera puramente por valor, independientemente de lo que su corazón le diga en ese momento. Mentalidad, disciplina y pensar en el largo plazo separan abismalmente jugador profesional de jugador, simplemente.

Tras esa descripción, el filtrado es bastante importante, y las diferencias entre trader y punter no son tantas. Entra en juego el paralelismo con el trader bursátil, que utiliza la información y el movimiento pasado de las acciones del mercado en el que opera para evaluar si el movimiento puede ser rentable. Esa misma información (por ejemplo, mayor % de goles en determinado rango de tiempo de un equipo) sumada al feeling o capacidad para detectar patrones del trader en un partido en directo, hacen que el trader profesional decida entrar o no a un mercado en un determinado minuto o en otro.

Esa es la diferencia: el punter prevé que algo sucederá antes de comenzar el encuentro, mientras que el trader tiene un mayor margen de maniobra durante el encuentro para que su predicción se cumpla. Mientras que un apostante elije el resultado final y espera a ver lo que sucede, un trader puede ejecutar operaciones para maximizar ganancias o minimizar pérdidas, paralelas al pensamiento inicial al entrar en ese encuentro.

Uno de los puntos clave de las apuestas deportivas es el mencionado largo plazo, y operando live básicamente lo que haces es reducir la variabilidad de las apuestas pre-partido y tener un mayor control de tus operaciones. Precisamente, ese control es algo que no tiene el apostante recreacional, y es la principal diferencia entre operar profesionalmente o de forma amateur.

Entonces, entendiendo las diferencias entre apostar profesionalmente y de forma ociosa y, además, las diferencias entre el apostante pre-partido y el apostante live, existiendo el trading bursátil desde hace mucho más tiempo, '¿el trader deportivo es algo parecido al trader de mercados financieros?' Podría dar 10 similitudes y 10 diferencias, pero la que mejor explica por qué una profesión y no otra es la siguiente: en la mayoría de los casos, yo no puedo saber qué factores internos afectarán a las subidas o bajadas de precio de una compañía en su cotización en bolsa, en cambio, sí que puedo saber qué factores internos afectarán a la subida o bajada de la cuota de un equipo para un determinado encuentro. La información privilegiada de los equipos y el hecho de que la mayoría de mercados tengan fecha de caducidad, ayuda notablemente a tener un mayor control sobre la oscilación de los precios.

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Hay que mencionar que el trading deportivo no es la panacea, y que un mal apostante pre-partido no se convertirá en ganador en trading de la noche a la mañana, simplemente por cambiar de modalidad. La suerte entra en juego en todas las actividades de inversión que

realicemos, desde operar en divisas hasta abrir un bar en tu ciudad, y eso es algo que nunca vamos a poder controlar. La suerte a corto plazo. Se acepta como parte del juego, y el factor diferenciar entre un tipo de apostante y otro se encuentra, como he comentado anteriormente, en la mentalización, más que en 'saber lo que va a pasar'.

Paradójicamente, pese a que los inversionistas intenten reducir al máximo el porcentaje de varianza (o de suerte, negativa o positiva), se necesita de esta suerte para triunfar, de todas formas. ¿Uno puede llegar a ser el mejor en su profesión con una mezcla de talento y trabajo duro? No sin suerte. Llamemos suerte a recibir un ascenso en la oficina por delante de otro compañero que lo merecía más pero que, casualmente, ficha por otra empresa, o llamemos suerte a operar con 100€ y realizar un lay ganador a @1.05 triplicando el bankroll, cuando el aprendiz de trader ya se estaba planteando dejar de lado la modalidad porque no conseguía hacer crecer su bank.

El apostante recreacional se encomienda a la suerte para ganar a corto plazo, el apostante pre-partido utiliza el volumen de apuestas para vencer a la suerte a largo plazo, y el trader selecciona sus operaciones en vivo minimizando el azar en la medida de lo posible con la intención de ir sumando a diario, pero con la mirada puesta en ser ganador a la larga, que acabará siendo su futuro beneficio y sustento.