Cuota a favor del favorito cuando va perdiendo el partido

Las cuotas en las apuestas deportivas se dividen en dos grandes grupos: cuotas a favoritos y cuotas a underdogs, o no favoritos. Esta distinción se hace especialmente latente en los mercados de dos selecciones (partidos de tenis, mercados de over/under en fútbol o partidos de baloncesto), donde siempre habrá una opción más probable que la otra. Ésta opción que, teóricamente, tiene más opciones de darse que su homóloga es la catalogada como favorita. Por más que el porcentaje de favoritismo no supere el 55%, sigue siendo la favorita.

Los equipos y jugadores normalmente son favoritos porque el mercado cree que tienen más posibilidades de vencer que sus oponentes. Sin embargo, también hay otras ocasiones en las que son favoritos por la reputación que se han labrado. Esta distinción especial, hace que en determinadas situaciones estos equipos reciban un favoritismo diferente al de otros equipos de similar potencial en el mismo escenario, lo que lleva a la masa de apostantes a abalanzarse sobre ellos a la menor ocasión.

Para practicar trading es necesario conocer los detalles que rodean a un encuentro. Algo que suele pasar desapercibido en ocasiones es saber quién era el favorito pre-partido. Pudiera parecer que una vez el balón echa a rodar, es el directo quien decide el favorito en ese momento, pero la realidad es que el favorito pre-partido tiene un poder superior sobre las cuotas, especialmente cuando va perdiendo y comienza a remontar.

Tal como comentamos en anteriores artículos relacionados con la psicología del juego, la masa, el grupo irracional de apostantes que se dejan llevar por los sentimientos en los partidos, es quien mueve los mercados. Nunca hay que ir en contra de la multitud. Las únicas opciones que tenemos son quedarnos al margen, esperando un cambio de tendencia, o ir con ella cuando tengamos la posibilidad de dejar correr nuestras ganancias. Como ya hemos comentado, la masa no piensa y, en ocasiones, propone precios irreales, que si bien el mercado acaba reajustando, una entrada en falso en ellos puede provocar malas operaciones.

Si imaginamos a esa clase de equipos que siempre suelen remontar los encuentros yendo por detrás en el marcador en fases tardías de los mismos, estaremos ejemplificando el escenario tipo para comprender cómo de poderoso es el factor "favorito" en un mercado a ganador. En ocasiones es complicado clarificar qué parte de esa cuota que tiene el favorito es justa y qué parte está condicionada por la confianza que el mercado le otorga.

Tendemos a recordar más aquellos sucesos fuera de lo normal, como goles en el último minuto de partido, que aquellos que nunca sucedieron (todas las veces que un equipo no remontó un encuentro). Quizá es por eso que el mercado le otorga tanta confianza a los favoritos. Es como si la multitud pensase que esos goles eventuales fueran a darse siempre que el favorito pierde, cosa que no es así, aunque en ocasiones lo parezca.

Los movimientos de cuotas en momentos similares del encuentro, son diferentes dependiendo del deporte en el que estemos tradeando. Fútbol y tenis dependen del factor "gol" y del factor "break/set", por lo que las cuotas cambian bruscamente haciendo que el gran favorito, por cuestiones de tiempo y marcador, deje de serlo momentáneamente. En el baloncesto se produce una circunstancia ligeramente diferente, cuando el favorito pierde en el marcador por una cantidad de puntos considerable, pero sigue siendo favorito.

Y en ese escenario podemos ver cómo un favorito pre-partido @1.30 pasa a @1.90 perdiendo de 15 puntos en la primera parte, pero vuelve a @1.40 cuando recorta la ventaja a 5 puntos. Siguen por detrás y, sin embargo, su cuota es muy similar a la que tenían antes de comenzar el partido, pese a que el no favorito ha demostrado ser competitivo en este encuentro. ¿Cómo podemos aprovecharnos de esto? No es una regla, pero en la medida de lo posible, en partidos igualados, siempre vamos a posicionarnos del lado del favorito, ya que tendremos más posibilidades de cerrar nuestro trading a poco que el favorito haga, mientras que vamos a necesitar mucho más posicionándonos del lado del no favorito.

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Evidentemente, hay veces que el favorito no consigue acercarse en el marcador, o se acerca y luego vuelve a quedarse atrás. Es posible que en esos momentos se produzca un "cambio de favorito". En encuentros con un favorito a más del 75% de posibilidades de victoria (cuotas menores a @1.30) es complicado ver un cambio de favorito a la ligera. Una combinación de buen juego por parte del underdog y el paso del tiempo pueden hacer que el mercado sopese la posibilidad de cambiar de favorito. No bastará con que se pongan por delante, tienen que mantener esa ventaja y ampliarla para que tengamos un nuevo favorito en el partido.

De esto se desprende que si cuesta tanto cambiar de favorito, en el momento en el que se produzca el cambio el mercado se volcará (en la medida que el marcador lo permita) con este nuevo equipo, muchas veces de una forma excesiva. Recordemos que la masa se mueve por emociones, y hasta que el mercado corrige la cuota pueden pasar unos segundos donde el precio al nuevo favorito sea irreal.

De la misma forma que cuando el favorito se acercaba en el marcador en baloncesto tras ir perdiendo, su cuota no se ajustaba del todo a la realidad por esa tendencia de la masa de volcarse sobre el favorito pre-partido, en los cambios de favorito existe también ese momento, provocado en parte por la entrada de dinero al nuevo equipo y por la necesidad de buscar, de forma inesperada, una cuota óptima para el conjunto o jugador que ahora domina el encuentro.

El trader profesional está por encima de los movimientos de la multitud; tiene una lectura de partido pre-establecida, pero es capaz de adaptarse a los encuentros teniendo segundas y terceras lecturas dependiendo del desarrollo de los mismos. Manteniéndose al margen de la vorágine de compras y ventas en los momentos de mayor presión, saca beneficio entrando y saliendo en las situaciones óptimas, aquellas en las que al mercado le cuesta ser objetivo.